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    Estudiantes de 5° básico vivieron experiencia sensorial sobre el cuidado de la Casa Común

    A través de distintas actividades y del uso de sus sentidos, nuestras y nuestros estudiantes profundizaron en el valor de la creación como regalo de Dios, fortaleciendo la conciencia ambiental y el compromiso con el cuidado del mundo que compartimos.

    Nuestras y nuestros estudiantes de 5° básico participaron en una significativa experiencia sensorial en torno al cuidado de la Casa Común, una instancia formativa que les permitió conectar de manera profunda con el medio ambiente a través de sus sentidos.

    Mediante distintas actividades especialmente preparadas para esta jornada, las y los estudiantes fueron invitados a observar, escuchar, sentir y descubrir la belleza de la creación, comprendiendo que el mundo que habitamos es un regalo de Dios que estamos llamados a contemplar, agradecer y proteger con responsabilidad.

    Esta experiencia no solo promovió el aprendizaje desde lo vivencial, sino que también abrió un espacio de reflexión sobre la importancia del cuidado del entorno, ayudando a que nuestras y nuestros estudiantes reconozcan su papel en la construcción de un mundo más consciente, respetuoso y comprometido con la vida.

    Desde la mirada de nuestra comunidad educativa, este tipo de instancias aporta de manera significativa a la formación integral de las y los estudiantes, ya que une la experiencia sensorial, la conciencia ecológica y la dimensión espiritual en un mismo camino de aprendizaje.

    Como comunidad ignaciana, creemos en la importancia de formar personas conscientes, comprometidas y dispuestas a ser agentes de cambio, capaces de reconocer que proteger nuestra Casa Común es también una forma concreta de responder al llamado de Dios y de poner nuestros talentos al servicio del bien común.

    A través de esta hermosa experiencia, nuestras y nuestros estudiantes de 5° básico pudieron acercarse al cuidado del medio ambiente desde una perspectiva profunda, significativa y esperanzadora, reafirmando que cada gesto de cuidado y respeto por la creación aporta a construir un mundo más humano, solidario y lleno de sentido.